Instintivamente, desde el inicio de la historia, las personas buscaban desarrollar tecnología (técnicas para mejorar su calidad de vida). En un principio, por ejemplo, se transformaba a las piedras en lanzas y se utilizaba a la madera para hacer fuego.
Es el descubrimiento del fuego la primera tecnología que brinda al humano beneficios notorios ya sea aumentando las posibilidades y alternativas de alimentación, o utilizándolo como método de defensa antes los peligros de su hábitat. A su vez, la invención de la rueda facilita el traslado de las personas de manera más rápida y segura, controlando el entorno que los rodea.
Formalmente hablando, la tecnología tiene su origen cuando la técnica (inicialmente empírica) se empieza a vincular con la ciencia y de esta forma se estructuran los métodos de producción. Dicha relación permite una reflexión teórica del “hacer” y establecer un análisis sobre los productos que resultaron de esos procesos.

En la actualidad, en este mundo capitalista, globalizado y exigente, demanda evolución constante, mediante el avance de sus técnicas y el estudio, investigación y descubrimiento de nuevas tecnologías (llamadas “de punta”) para seguir logrando aumentos en la calidad de vida.
Las nuevas tecnologías son aquellas que surgen después de la segunda guerra mundial e involucran algunas características llamativas. Por ejemplo, su rápido crecimiento e inserción en la sociedad, conllevar consecuencias de gran porte y tener una increíble transcendencia, nunca antes dada. El riesgo fundamentalmente esta dado en que el ser humano sea capaz de controlarlas y dominarlas, no permitiendo que se llegue a un punto irreversible donde empiece a generar daños incalculables.






